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El primer trasplante de cara continúa siendo un éxito después de más de un año y medio PDF Imprimir Correo electrónico
Tomado de/Escrito por: Revista Archives of Facial Plastic Surgery   
El éxito del procedimiento plantea la posibilidad de futuros trasplantes con áreas de tejido de gran tamaño.

Después de más de un año y medio tras el primer trasplante de casi toda la cara y la mandíbula superior, el tejido donado parece haberse integrado con éxito, según un artículo de investigadores de la Clínica Cleveland que se publica en la revista Archives of Facial Plastic Surgery. La paciente que se sometió al trasplante no ha experimentado rechazo y ha recuperado algunas habilidades que incluyen los sentidos del gusto y el olfato.

El trasplante se realizó en una paciente que había pasado por 23 procedimientos de reconstrucción tras sufrir una herida por disparo de bala en la cara. El gran daño derivado de las cicatrices tras las operaciones y la desaparición de los vasos sanguíneos añadía complejidad a la cirugía.

Por ello, la paciente de 46 años pasó por un completo estudio vascular antes del procedimiento. Los especialistas realizaron un angiograma tomográfico del cuello de la paciente dañado que no podría utilizarse para administrar sangre al tejido donado. Estas características vasculares y otras anatómicas de la paciente, como que carecía de estructura nasal y mandíbula superior, guiaron a los médicos a la hora de eliminar el tejido facial del donante.

Inicialmente, no estaba claro si todo el tejido donado, incluyendo la mandíbula superior, podría recibir aporte sanguíneo sólo a través de las arterias faciales, ya que este método no se había realizado antes. Sin embargo, las intersecciones microscópicas de vasos sanguíneos en la mandíbula dificultaron a los cirujanos su disección y conexión.

Los autores informan que debido a la hemorragia del tejido donado durante la cirugía, confiaban en que el suministro sanguíneo procedente del sistema arterial facial fuera más que suficiente.

Los cirujanos realizaron un procedimiento adicional para eliminar el exceso de tejido glandular avanzado el año 2009, después de que la paciente recuperara el funcionamiento de los nervios faciales.

Según señalan los autores del artículo, Los especialistas añaden que a diferencia de otros trasplantes realizados hasta la fecha, esta paciente había pasado por múltiples reconstrucciones anteriores fallidas y su sistema vascular se encontraba gravemente dañado o ausente. Esto, continúan los autores, plantea la importancia del papel potencial de los trasplantes faciales como un procedimiento de restauración en casos en los que otras operaciones no son viables o darían peor resultado.