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Las deficiencias en vitamina B12 pueden multiplicar el riesgo de malformaciones congénitas PDF Imprimir Correo electrónico
Tomado de/Escrito por: Dr. César E.   
Participan en varias reacciones bioquímicas clave como en la síntesis del ADN, la carencia de ellas podría aumentar el riesgo de la espina bífida y anencefalia.

Las deficiencias en vitamina B12 pueden multiplicar por cinco el riesgo de defectos de nacimiento, en concreto defectos del tubo neural, y sobre todo cuando estas carencias se padecen poco antes y después de la concepción, según un estudio que se publica en la revista Pediatrics.

Los resultados del estudio, realizado por investigadores del 'Trinity College' de Dublín, el Panel de Investigación de la Salud de Irlanda y los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, muestran que las mujeres con los niveles más bajos de vitamina B12 tienen cinco veces más riesgo de tener un hijo con un defecto del tubo neural en comparación con las mujeres con los niveles más elevados.

Las mujeres que consumen poca o ninguna carne o alimentos basados en animales son el grupo más propenso de mujeres a tener bajos niveles de B12 junto con aquellas que tienen trastornos intestinales que les impiden absorber suficientes cantidades de la vitamina.

Los investigadores saben que tomando otro nutriente, el ácido fólico, durante las semanas anteriores y posteriores a la concepción se reduce en gran medida las posibilidades de defectos del tubo neural.

Los investigadores analizaron muestras de sangre recogidas durante los inicios del embarazo en tres grupos de mujeres irlandesas entre 1983 y 1990. Durante este tiempo, las mujeres embarazadas en Irlanda no solían tomar suplementos vitamínicos. Los autores razonaron que la carencia de suplementos vitamínicos de rutina les permitiría identificar un número suficiente de mujeres con bajos niveles de B12 para su análisis.

Los autores clasificaron a las mujeres en tres grupos. El primero estaba formado por 95 mujeres que estaban embarazadas y el feto presentaba un defecto en el tubo neural cuando se realizaron los análisis de sangre. Un segundo grupo de 107 mujeres embarazadas cuyo anterior hijo había nacido con uno de estos defectos pero no afectadas en el actual. El tercer grupo incluía a 76 mujeres que gestaban fetos con un defecto del tubo neural como en el primer grupo pero que procedían de un estudio distinto. Los investigadores midieron sus niveles de vitamina B12 y folatos y los compararon con los de los grupos control de embarazos sin defectos.

Los resultados mostraron que en los tres grupos, las mujeres con bajos niveles de B12, menos de 250 ng/L antes del embarazo, tenían entre 2,5 y 3 veces más riesgo de tener un hijo con un defecto en el tubo neural en comparación con aquellas con los niveles más altos. Las mujeres del rango más deficiente, entre 0 y 149 ng/L, tenían hasta 5 veces más riesgo que las mujeres que tenían los niveles más altos.

Los investigadores explican que estos resultados deberán confirmarse en posteriores estudios pero sugieren que las mujeres deberían tener niveles de vitamina B12 superiores a los 300 ng/L antes de quedarse embarazadas.

Según los autores, dado que la vitamina B12 procede de alimentos de origen animal, las mujeres que siguen una dieta vegetariana estricta podrían tener un mayor riesgo de deficiencias. Además advierten de la necesidad de asesoramiento antes del embarazo en aquellas mujeres con trastornos de absorción de alimentos.

Los episodios clave de la formación del cerebro y la médula espinal se producen en los primeros 28 días posteriores a la concepción, antes de que muchas mujeres sean conscientes de que están embarazadas.