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La violencia doméstica incrementa los problemas de salud mental en los hijos durante su vida adulta PDF Imprimir Correo electrónico
Tomado de/Escrito por: Dr. Ladines Zelaya   
Un niño expuesto a la violencia entre sus padres es una forma de maltrato con consecuencias para su desarrollo.

Los hijos de padres violentos en su relación son más propensos a tener problemas de salud mentales cuando crecen, según un estudio de la Universidad Pierre y Marie Curie en París que se publica en la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

Los investigadores examinaron el impacto que la violencia entre los padres había tenido en las personas durante su infancia al observar la progresión de su salud mental durante la vida adulta. Los autores estudiaron a 3.023 adultos en el área metropolitana de París en 2005 realizando entrevistas personales en sus hogares. Las personas que aceptaron tomar parte en el estudio pertenecían a un estudio en París realizado por el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica.

Los investigadores midieron la depresión y los intentos de suicidio, la violencia en la pareja, la violencia contra los niños y la dependencia del alcohol. También preguntaron a los participantes sobre las dificultades de la infancia como la separación de los padres, el divorcio, la muerte de alguno de ellos o su encarcelamiento, el alcoholismo y el abuso físico o sexual, así como sobre niveles de estrés social que incluían una salud parental mala, problemas en el hogar, desempleo prolongado de los padres y problemas financieros.

Entre el grupo de personas entrevistadas, el 16 por ciento decían haber sido testigos de violencia entre los padres antes de los 18 años y esta era muy común en ciertas situaciones. Por ejemplo, eran hasta ocho veces más probable en casos en los que los padres habían sido alcohólicos.

Otros factores relevantes fueron que ser testigos de la violencia era más común en aquellos con familias con problemas financieros, enfermedades graves en los padres, problemas de vivienda o desempleo.

Después de tener en cuenta los factores sociales, los investigadores descubrieron que las personas expuestas a la violencia entre los padres tenían un riesgo 1,4 veces mayor de depresión, eran tres veces más propensos a participar en la violencia conyugal, cinco veces más dados a maltratar a sus propios hijos y 1,75 veces más propensos a depender del alcohol.
Los autores concluyen que la intensificación de la prevención y de la detección de la violencia doméstica, incluyendo la violencia entre los padres, es un problema de salud pública para el bienestar de las generaciones futuras.